Amanecer en Granada

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PRIMITIVO BUENDÍA PICÓ (1968)
Perfumes de Andalucía
1. I.Niña Miranda
2. II. Sueño Gitano
3. III. Milagros la gitanilla
4. IV. Taconeo y duende flamenco
5. V. Carmen la pertenera

ERIK MARCHELIE (1957)
6. Preludo antojadizo
7. Dialogue
8. Linares

DAVID R.MONTAÑÉS (1983)
9. Al-Hamara

L. BIGAZZI & M.COLONNA (1959)
10. Annecy
11. Cèzanne

KÔICHI KISHI (1909-1937)
12. Taketori Monogatari

FRANCISCO CUENCA (1964)
13. Taketori Monogatari

ÁNGEL BARRIOS (1882-1964)
14. Amanecer en Granada

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AMANECER EN GRANADA

Músico de oficio… y de corazón, entre pentagramas y partituras completas, se iban quedando perdidos los días de la vida. Y un día mi mirada se clavó en un pentagrama que, sin saber cómo, entre los míos había caído. Albéniz: Seguidillas Rápida leyó mi vista; con la imagen de las notas aún en mi cerebro, extrañas formas de lugares que en otro tiempo viera, llenaban mi imaginación. Y era Cádiz, San Femando, el Guadalquivir, la Alhambra, El enérgico y azul mar andaluz lo que veía (…) Pensé entonces en París, en Londres, en todo el mundo. Caballero del arte y de la poesía, yo me creía el señalado por el destino para llevar la nueva de una nueva música (…) Y sin dar parte a persona alguna de mi intención, y sin que nadie me viese, una mañana, antes del día, armado con mi guitarra, por la puerta falsa de mi carmen, con gran contento y alborozo daba principio a mi deseo.

Así relata Ángel Barrios (1882-1954), con Cierto tono poético, su determinación de difundir la nueva música española por todo el mundo. En 1907 crea el Trío Iberia (guitarra, laúd, bandurria) con el que llevará a las salas de concierto de París y Londres las obras de Albéniz, Alonso, Bretón, Chapí. Chueca, Caballero y el propio Barrios. Música española impregnada de elementos populares, en la estética del neopopularismo que recogerán también Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado o Federico García Lorca en su poesía.

Amanecer en Granada traduce en melodías populares el instante mágico en el que la Alhambra se despierta. Ese instante en el que Ángel Barrios, con su guitarra bajo el brazo, dejó la casa de don Antonio Barrios, pintor. tacaor y cantaor flamenco en el corazón de la Alhambra.

Amanecer en Granada es también el título de la obra con la que culmina este viaje del dúo Cuenca, invitándonos a deleitar las sonoridades de las músicas populares entrelazadas por la guitarra y el piano, los dos instrumentos de Ángel Barrios. Este dúo, como antes había hecho el trío Iberia, difunde la música española en otros países (Francia, Italia Japón…) con gran admiración de público y compositores, que les dedican algunas de las partituras que componen esta grabación. Tanto los intérpretes como los creadores de las obras, comparten la fascinación por la música popular que es la materia prima de este viaje sonoro.

 

PRIMITIVO BUENDÍA PICÓ (1968)

 Perfumes de Andalucía

Entre las músicas populares de Andalucía, ocupan un lugar destacado las que se realizan para las corridas de toros (pasodobles taurinos) o para la Semana Santa (marchas procesionales), con las que Primitivo Buendía Picó (1968) ha obtenido varios reconocimientos. En la suite Perfumes de Andalucía, dedicada a los hermanos Cuenca, en cambio, se adentra en la riqueza de las melodías y ritmos de los palos flamencos, realizando una agrupación de danzas populares, al modo de la suite barroca. “Niña Miranda” se inicia con el golpeo de las cuerdas tapadas de la guitarra, marcando el compás de un tanguillo. Sobre los acordes del piano, la guitarra canta el tema, que vuelve una y otra vez, entrelazado con el piano, hasta llegar a una coda que se torna a veces guasona, recordándonos que el tanguillo es el ritmo de las murgas en los carnavales de Cádiz.

En “Sueño gitano”, tras una introducción rítmica aparece el motivo melódico descendente característico de la seguiriya, que se torna vivo por momentos. Un final sorprendente nos lleva al Adagio central, donde la figuración repetitiva, casi hipnótica, de la zambra nos presenta en el piano una melodía de color oriental que retoma la guitarra, llena de ornamentos, para terminar con un recuerdo de la seguiriya Inicial.

“Milagros la gitanillo” es una balería que se inicia con una introducción lenta de acordes. El piano marca el compás, sobre el que la guitarra realiza un tema rítmico, sencillo, popular, que termina con el rasgueado de acordes. La sección central se caracteriza por la alternancia piano-guitarra con pasajes de bello Iirismo. La vuelta al principio sirve para terminar con una coda cada vez más rápida. como corresponde al jaleo y la alegría de este baile.

En “Taconeo y duende flamenco” vuelve la seguiriya con sus acordes redoblados y el lamento de la guitarra. Sigue un pasaje de gran belleza con despliegue de acordes en la guitarra y los comentarios del piano. En la parte central canta la guitarra variaciones de la melodía, llenas de viveza rítmica. Vuelve el redoble de acordes inicial, las melodías de lamento de sonoridades modales y un final enérgico.

Termina la suite con “Carmen la Petenera”, en la que desgrana la guitarra un motivo que comenta el piano. Se varía y adquiere gran belleza en la adición de melodías y contracantos. La sección central la Introduce el plano, más rítmica, la van variando “a la limón· guitarra y piano. llegando a un clímax central. hasta un remate en presto final. Vuelven las dos partes de la obra. lirismo. riqueza tímbrica y ritmo, para condensar todos los elementos presentes en esta suite. Los hermanos Cuenca, piano y guitarra, se muestran Intérpretes sencillos, directos, sin artificios, que llevan dentro los ritmos y melodías de esta suite flamenca. Se logra una conexión entre dos Instrumentos de difícil encaje tímbrico y nos envuelve una sonoridad cautivadora.

 

ERIK MARCHELIE (1957)

La combinación sonora de la guitarra con otros instrumentos ha protagonizado también la obra de Erik Marchelie (1957) Entre otros conjuntos. Marchelie ha compuesto obras para guitarra con flauta. Violonchelo. mandolina. oboe, cuarteto de cuerda y piano, dedicando a los hermanos Cuenca las obras que se Incluyen en esta grabación. ‘Preludio antojadizo” (2011), como deja adivinar su titulo, es una pieza casi improvisatoria sobre un motivo, en el que van apareciendo distintos ritmos y colores. muy conectados con la música hispanoamericana, la milonga y Piazzola. Alternan los instrumentos en la parte central para llegar a un juego de armónicos en la guitarra y sonoridades amplias en el piano, y volver a la riqueza rítmica del principio. ‘Dialogue” (2013) presenta un tema lírico en terceras en la guitarra, que adquiere carácter de conversación al pasar de un instrumento a otro. En medio del diálogo hay una sección más rítmica en la que se varía y acelera el tema. Para terminar en el tono tranquilo del inicio, ahora en un canon en la que los instrumentos se siguen, llegando, sin duda, al acuerdo. Linares (2011) es una evocación de la ciudad andaluza, lugar de nacimiento del gran maestro de la guitarra Andrés Segovia. El ritmo de habanera otorga un tono nostálgico al Inicio de la obra, que Intercambia canto y acompañamiento entre los dos instrumentos, explorando las sonoridades de ambos. Contrasta una sección más rápida, a modo de variación, que vuelve poco a poco al ritmo de habanera con ecos de las piezas de evocación española de los maestros franceses, especialmente de Maurice Ravel.

Lirismo y nostalgia son los protagonistas de estas obras de Marchelie, en las que los intérpretes cantan, se acompañan y danzan al son de ritmos hispanoamericanos, procedentes de las últimas colonias, que se asocian a finales del siglo romántico a la lírica española.

 

DAVID R. MONTAÑÉS (1983)

La música popular está presente también en la obra de David R Montañés (1983). que a su formación como compositor dentro de la tradición académica une su interés por la literatura y por la f11úsica alternativa “AI-Hamara” está inspirada en unos versos del poeta y músico andalusí Ibn AI-Hamara (ca s. Xl d.C.):

Cuando el pájara del sueño

pensó hacer su nido en mi pupilo,

vio los pestañas y le aterró lo red.

Es una obra hipnótica en la que se suceden pasajes repetitivos que conectan al oyente mediante la persistencia de elementos melódicos y rítmicos. Las sonoridades modales y ornamentaciones de la melodía recuerdan en ocasiones al mundo andalusí. En la parte central predomina la exploración sonora en el piano y la guitarra, de ahí sale una melodía en la guitarra. figuraciones rápidas del piano, que aceleran con repeticiones en ostinato. Los motivos se debaten entre el lirismo y la agitación rítmica con la que finaliza la obra.

 

BICAZZI & M. COLONNA

Otras músicas populares, como el Jazz-Rock y la fusión. cautivan a la pianista y compositora Luciana Bigazzi (1959), que ¡unto al guitarrista Maurizio Colonna (1959), forman un dúo de intérpretes y compositores. “Annecy’ (Ed. Berben, 2005) está inspirada en la ciudad montañosa francesa y su lago de origen glacial. Es una obra tranquila que intenta retratar la belleza del paisaje. Los acordes del piano dan paso a una sorprendente entrada de la guitarra que logra una combinación de gran belleza sonora. Vuelven 105 acordes iniciales piú lento, a modo de coda. “Cèzanne” (1998) es un homenaje al gran pintor post-Impresionista francés. Encontramos diseños repetitivos, riqueza sonora y unos motivos sutiles, entrelazados por el piano y la guitarra. Progresivamente adquieren más presencia en la parte central. dominada por el piano, para volver a la exquisitez tímbrica del inicio.

La interpretación de estas obras muestra una delicadeza, conjunción y cuidado con el resultado sonoro, que resulta sugerente y mágico. Nos situamos en 105 paisajes de la ciudad francesa o ante los cuadros de Cèzanne con un poder de evocación sonora que no deja de sorprendernos.

 

KÔICHI KISHI (1909-1937)

La importancia de la sonoridad, el timbre y los instrumentos proviene en nuestra tradición occidental de la influencia de músicas lejanas, en las que ocupa un lugar privilegiado Oriente y la música japonesa Kôichl Kishi (1909-1937) fue un violinista japonés que completó su formación en el Conservatorio de Ginebra y en Berlín. Estudió composición con Paul Hindemith y dirección con Wilhelm Furtwängler, llegando a dirigir la Filarmónica de Berlín en 1934 Estaba

muy interesado en dar a conocer la cultura japonesa en Europa, alejándola del exotismo, y su música mantiene elementos melódicos y sonoridad nipona junto a procedimientos occidentales.

Taketori Monogatari” (1933) es una obra para violín y piano, transcrita para guitarra y piano por Takeshi Tezuka. Se basa en la leyenda del cortador de bambú, conocida también como “Princesa Kaguya” considerada el cuento popular más antiguo que se conserva (ca. s. X). Relata la historia de una niña encontrada por un anciano dentro de un tallo de bambú brillante Al hacerse mayor enamoró al mismo Emperador, pero no podía casarse porque tuvo que regresar a su origen… era hija de la luna. El simbolismo mágico de la historia se convierte en sonidos orientales, con melodías pentatónicas ornamentadas, que tejen el relato entre el plano y la guitarra. En la sección central aparecen acordes en stacatto, tornándose el cuento más rítmico e imaginativo sonora y armónicamente Termina con una vuelta a la melodía del principio, más nostálgica aún, y una coda que Insiste en las sonoridades orientales. La obra se convirtió en una especie de símbolo de triunfo de la cultura japonesa, y fue interpretada en 1949 en la celebración de la primera concesión de un premio Nobel a un japonés (Hideki Yukawa. física).

De nuevo la interpretación de los hermanos Cuenca incide en la relación íntima entre los dos instrumentos, que hacen música juntos, ninguno es el protagonista ni el acompañante Los dos contribuyen por igual a cantar las melodías y crear un ambiente sonoro lejano y exótico.

 

FRANCISCO CUENCA (1964)

La fascinación por la música popular, el flamenco, la música oriental o Japón ha llevado a Francisco Cuenca (1964), Intérprete de esta grabación, a desarrollar una faceta compositiva con varias piezas para guitarra, y otras para guitarra y piano como “Damasco (2002), ‘Abyla” (200S), Kamakura (2007) o Taranta En “Sueño en Granada” dedicada a su hermano José Manuel alterna las sonoridades más flamencas, modales, de lamento de la guitarra, con una sección más rápida en la que canta el piano. En una especie de espejo, volvemos al principio, que arranca la melodía ornamentada en la guitarra, de color modal. aprehendiendo en una sola sonoridad la esencia de la música árabe. del flamenco y de Oriente.

 

ÁNGEL BARRIOS (1882-1964)

Culmina este viaje por la música popular y Granada en la figura de Ángel Barrios (1882- 1964), compositor y guitarrista. que nació y vivió en un antiguo aljibe árabe en el corazón de la Alhambra, auténtico hervidero cultural e Intelectual que hoy alberga su museo.

Fue un músico de excepcional talento y formación, que desempeñó además labores institucionales de gran Importancia para la música en el Ayuntamiento, el Conservatorio y la Universidad de Granada. Como afirma Ramón Sobrino (“La obra para piano de Ángel Barrios: el valor de un legado”. 2014), Barrios es el compositor por excelencia de lo granadino, que se inspira en las canciones populares buscando su esencia, con una escritura elegante y virtuosísima. También se Impregna del flamenco, que interpretaba su padre, y en ocasiones evoca lo exótico en obras relacionadas con el mundo árabe.

“Amanecer en Granada” se inicia con el piano en registro agudo evocando las campanas de la Torre de la Vela al amanecer. Sobre ellas la guitarra realiza una melodía modal ornamentada que va comentando el piano. En la sección central el piano realiza un motivo en acordes, que es seguido por la guitarra, acelerándose hasta llegar a un trémolo, que nos lleva a un canto final que nos recuerda a la copla central de “Rondeña” de la suite Iberia de Albéniz, presentado por el piano. Termina con una coda en trémolos más rápidos y cadencias, que sintetizan todo el material de la obra, Guitarra y piano se unen en este viaje para cantar, para evocar sonoridades lejanas, acaso paisajes. Los hermanos Cuenca confieren a cada melodía una frescura y sencillez que transmite directamente al espectador el lirismo y la emoción del flamenco, la música oriental o hispana Crean una variedad de colores donde van apareciendo ritmos diversos, ejecutados con precisión, equilibrando ambos instrumentos. En ocasiones parece adivinarse, entre los sonidos de las cuerdas vibrantes de la guitarra y el piano, una ligera neblina que envuelve la Alhambra al amanecer en Granada.

Francisco J. Giménez